Ciudad de México a 15 de febrero de 2020. El avance científico y tecnológico de todo país requiere no sólo de grandes mentes que aporten con su trabajo e investigación, sino también de los instrumentos jurídicos que aseguren la participación de los diversos órganos y niveles de gobierno que estarán inmiscuidos en el progreso de la nación en este aspecto.

Así, en México actualmente se discute en el Congreso el hacer una reforma hacia las actuales legislaciones sobre este tema para crear una nueva Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación (LGCTI), con la cual el país podría contar con una normatividad que lo coloque en el camino para asumir los retos del siglo XXI en cuanto al desarrollo del saber y su aplicación.

¿Cuál es el panorama hoy en día?

El desarrollo de la ciencia en nuestro país se encuentra regido por la Ley de Ciencia y Tecnología, cuyo esquema a nivel federal coarta la participación de otros actores importantes en el avance en este sentido, tales como las autoridades estatales y municipales, la iniciativa privada e incluso algunas secretarías, como la de Bienestar, dejando en manos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) el desarrollo del país en este sentido.

De esta manera, aunque son grandes los esfuerzos de esta entidad descentralizada del gobierno, sus alcances no se ven debidamente sustentados en el terreno legal, por lo que recurre a alternativas como el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT), con el que logra captar la participación de múltiples asociaciones y entidades privadas, académicas y gubernamentales, más allá de las que le permite la legislación actual.

¿Por qué es necesaria la nueva ley?

Para fortalecer el trabajo del FCCyT y del mismo CONACYT y lograr cumplir con diversos pactos internacionales que tiene el país, es indispensable la creación de una nueva ley que pueda dar sustento jurídico a la ciencia en México.

Pensando en ello, la LGCTI deberá contemplar preceptos como el artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos –incluido recientemente en el artículo tercero constitucional— el cual dicta que se debe garantizar la participación ciudadana en el progreso científico y sus beneficios para la nación, así como la libertad de investigación.

En Movimiento STEM estamos convencidos de que el avance científico y tecnológico es indispensable para el crecimiento de México, por lo que ponemos de nuestra parte como asociación para que esto sea realidad aquí y en el resto del mundo. Únete a nosotros, y sé parte del movimiento.